martes, 9 de noviembre de 2010

La arquitectura egipcia y el más allá - 2ª Parte

Dyesert  Neteriyet
2668 – 2649 a.C.
Dinastía III
Un funeral real en el Reino Antiguo

El Imperio Antiguo comienza con la III Dinastía, hacia el 2640 a.C., Dyesert será el faraón mas destacado de esta época. Tras un periodo de desunión política, el estado pasa a tener una administración fuertemente centralizada y estructurada, y el poder de los sacerdotes heliopolitanos aumenta, de este modo, en la Dinastía III a medida que se extiende el culto solar, los reyes dejan de enterrarse en mastabas para hacerlo en pirámides, siendo el complejo de Dyesert la síntesis de ambas tradiciones. La pirámide marcará un nuevo simbolismo solar heliopolitano representando la colina primordial benben. Es en esta época en la que la solarización del rey llega a su confirmación final con la aparición de los últimos dos títulos del protocolo faraónico:
Horus de Oro
   
Hijo de Re
                    


Siendo el palacio la casa del rey, se reforzaba la función del ataúd como casa para el espíritu del difunto, por ello su construcción era cuidadosamente estudiada y ejecutada.





Complejo funerario de Dyesert:


Situada en Saqqara, al oeste de Memfis, su estructura deriva de la de los palacios funerarios del Alto Egipto[1] de la Dinastía I y construidos con material perecedero. Imhotep su primer ministro, jefe de las obras del Alto y Bajo Egipto y sacerdote de Heliópolis será quien llevará a cabo su construcción  substituyendo el adobe por la piedra, acentuando el sentido de “eternidad” de la última morada del rey.

El complejo está formado por varios elementos cargados de significado simbólico vinculado a los ritos que tendrán lugar en ellos[2], a destacar:

  1. La pirámide escalonada (60 m de altura) en el centro del complejo [nº 8] La pirámide escalonada era simbólicamente una escalera para la ascensión del rey al cielo y su unión con el dios Re[3].
  2. El templo funerario, adosado al norte de la pirámide, constaba de 2 patios [nº 10] es aquí donde los sacerdotes oficiaban el culto diario al rey difunto
  3. Patio del Serdab o Casa de la Estatua, primer patio del templo funerario, cámara cerrada, provista de una pequeña apertura al exterior (en el caso de los reyes) en ella se sitúa la estructura del difunto, que serviría de soporte al Ka.
  4. Patio del heb Sed, 2º patio del templo funerario, destinado al ritual de la regeneración del poder real. [nº 4]
  5. Casa del Bajo Egipto [nº 12] y Casa del Alto Egipto [nº 11][4]
  6. Tumba Sur: mastaba en forma de túmulo como las de los reyes en Abido (en los reyes de la Dinastía I, había una tumba al norte y un cenotafio al sur, pero en esta ocasión, se encuentra en el mismo recinto).

Las creencias funerarias determinaban que las estructuras de las tumbas presentaran siempre unos elementos propios, de entre ellos 2 fundamentales.

-          una sala de ofrendas abierta: de entre las ofrendas, los alimentos eran de gran importancia ya que era su poder “vivificador” el que revitalizaba al difunto.
-          la cámara donde reposa la momia: en época de Dyesert aún no se evisceran los difuntos.


La tumba era el lugar de contacto con el más allá y lugar de ruptura con la existencia terrenal, esta característica se plasmaba arquitectónicamente por el pozo que conduce desde la capilla de culto, a nivel de suelo, a la cámara funeraria.

Todo estaba dispuesto en un eje este-oeste de acuerdo con el camino del sol. El difunto llegaba por el rio al templo bajo donde quizá se realizaba la purificación en el Ibu, después, el cuerpo se trasladaba al per nefer (bella casa) aquí se embalsama y coloca en el sarcófago y se realiza el ritual de la apertura de la boca, devolviendo al difunto sus funciones vitales, El cuerpo será cubierto por vendas de lino muy fino y cubierto con emplaste de resinas modelando con detalle la forma del mismo.[5] Todo el cortejo asciende por la rampa[6] hasta el templo alto, aquí tiene lugar el culto funerario al rey y la presentación de las ofrendas.

El acceso al interior de la pirámide se realiza por el norte mirando hacia las estrellas circumpolares.

Los complejos funerarios eran anepigrafos, aunque los textos funerarios como el de las Pirámides, ya existían pues eran recitados y cantados por los sacerdotes en ocasión de la sepultura del rey: conjuraba el cuerpo del rey para su conservación y la no dispersión de los miembros del cuerpo, necesario para la pervivencia del Ka, protegían la pirámide y ayudaban en la purificación ritual del rey para que resucite.

La preparación del cuerpo, ajuar y tumba se interpretaban como la necesidad de establecer una linea sin solución de continuidad vida-muerte, así el sarcófago, también llamado neg anj (señor de vida) o serqueresu (enterramiento, vendaje) protege la momia y propicia la capacidad de regeneración del difunto en su interior (al igual que las vendas en el ritual del embalsamamiento). El sarcófago se considera como un microcosmos, donde el difunto revivirá.

Avanzado el Reino Antiguo se produce una transformación fundamental en el ritual funerario, los cuerpos se disponen completamente extendidos, las cajas son mas largas. El cuerpo se colocaba en dos cajas, una de madera y otra de piedra o en dos de madera, el origen de esta costumbre no se conoce, pero quizá fuera para aumentar la protección.

Finalmente, el ajuar, aunque en número y tipo de objetos variable, contaba siempre con objetos necesarios para la vida cotidiana. Cuatro son los elementos esenciales de todo ajuar en general: la mascara (aparece en el I Periodo Intermedio, retrato idealizado del difunto cuya función mágica era la de proteger al difunto de cualquier daño que pudiera infligir Set; las estatuillas o usheptis: aparecen a partir de la dinastía VI, incorporaban una inscripción con una exhortación para que al difunto le sean entregas las ofrendas funerarias; vasos canopos o recipientes donde se colocaban las vísceras del difunto, se utilizaron desde la dinastía IV. Los del Reino antiguo suelen ser anepígrafos[7]; y finalmente los amuletos que solían insertarse entre el vendaje de la momia.


[1] donde se celebraban el heb Sed, palacios rectangulares delimitados por un muro modulado en entrantes, en el interior del recinto existía una edificación que correspondía al palacio del rey
[2]La antigua religión egipcia es esencialmente una religión cultural… prioridad del rito sobre el mito ya que este se actualiza con el primero”  Introducción a la egiptología, estado, métodos, tareas de Erik Hornung
[3] la primera pirámide propiamente dicha, aparece con la Dinastía IV con Esnofru en Meidum y Dashur.
[4] ambas casas situados al Norte y sur respectivamente, reproducen los capitales de las columnas adosadas a la fachada las plantas heráldicos del Alto y Bajo Egipto, el loto y el papiro. Representan la dimensión política
[5] www.egiptomania.com/mitologia/momificación.2.htm
[6] aparecerá posteriormente en la estructura básica de los complejos funerarios
[7] solo en reino medio aparecen con tapa en forma de cabeza humana, y en rle reino nuevo toman forma de los 4 hijos de Horus.

Entrevista a Marc Fumaroli

"No llamemos arte al arte contemporáneo": Marc Fumaroli

"¿Reaccionario? Es verdad que me gusta mucho reaccionar y las gentes que reaccionan están muy vivas", señala Marc Fumaroli
Por: J. M. Martí Font/El País . 01-Octubre-2010 Barcelona, España.- La historia no tiene un sentido determinado y el arte contemporáneo no merece ser llamado arte. Marc Fumaroli (Marsella, 1932) estuvo en Barcelona para presentar París-Nueva York- París. Viaje al mundo de las artes y de las imágenes (Acantilado), 'un panfleto erudito', en palabras de su editor, en el que vuelve al eterno debate entre los antiguos y los modernos.

Pregunta. ¿Es usted reaccionario?

Respuesta. ¿Reaccionario? Es verdad que me gusta mucho reaccionar y las gentes que reaccionan están muy vivas. Lo tomo en el sentido exacto del término. No creo que la historia tenga un sentido ni que tengamos que inclinarnos ante el sentido de la historia. La gente que me interesa son aquellos que van contracorriente.
He conocido la época en la que todo el mundo marchaba en el sentido de la historia, que no era otro que el que se marcaba desde Moscú. Me hace feliz estar contracorriente e incluso ser muy reaccionario. Cierto, ahora hay que reaccionar contra otras cosas distintas a las del momento en el que la URSS era considerada en Francia como la promesa del futuro de la humanidad.

P. Hay quien dice que Francia es un país soviético que ha tenido éxito

R. O que Francia es el último país del Este, sí, pero no hay que tomárselo en serio. Lo que sí es cierto es que nuestra modernidad es nuestro Estado, lo que desde el punto de vista anglosajón es una cosa extraña, pero ahora lo hemos sustituido por la sumisión servil a una imagen falsa que Europa se hace de Estados Unidos.

P. Es usted especialmente crítico con el arte contemporáneo, con esta concepción del arte espectáculo...

R. No solo del arte espectáculo, sino del arte negocio. Hay una nueva clase social que surge de la acumulación del dinero en una esfera extremadamente estrecha, pero mundial. Estos millonarios ya no quieren tener en casa un tiziano o un delacroix, sino signos exteriores de riqueza. Y eso es lo que les proporcionan las galerías que les ofrecen tiburones dentro de tanques de formol o juguetes sofisticados como los que produce Jeff Koons.

P. ¿No cree que este arte pueda llegar a ser popular?

R. A la gente le gustan otras cosas, el deporte, la música rock... No me parece mal. Lo que me resulta odioso es vender a esta gente, que no lo quiere y que tampoco se lo puede permitir, un arte reservado a la imagen de los famosos. La gente común va mucho más al museo del Louvre, a los museos de arte antiguo... Esos lugares convocan auténticas peregrinaciones.

P. ¿En qué momento el arte toma esta deriva? ¿La culpa la tiene Marcel Duchamp?

R. No, claro que no. ¡Pobre Duchamp! Era un snob francés muy elegante que jamás se hubiera encontrado con Warhol. Lo suyo era el privilegio de pequeños grupos muy exquisitos. Cuando el MOMA hizo la primera retrospectiva de Warhol, Duchamp devolvió la invitación, que no era sino la imagen de La Gioconda con bigotes, que él mismo había realizado. Consideró obsceno que aquel mal artista utilizara una imagen que él había inventado para hacerse su propia publicidad.
Hay un mundo entre Duchamp y Warhol. La fórmula de Duchamp era: 'todo lo que se pone en un museo se convierte en obra de arte'. Warhol la utiliza en el sentido de que todo lo que hay en los supermercados puede entrar en museo y convertirse en obra de arte. Nunca Duchamp pensó esto.

P. ¿La línea roja la marcaría el pop americano?

R. Creo que ha influido mucho transportándonos a este universo que no está hecho para los europeos. Hay un punto común en el arte, la exigencia de una obra, y hemos entrado en un mundo en el que el arte no supone una obra, sino solo un concepto, una cosa efímera que durará un tiempo breve y que, momentáneamente excita un poco a los periodistas. Esta es la gran ruptura. No hay derecho a utilizar la palabra arte para lo que se llama el arte contemporáneo, no lo llamemos así; habrá que inventar otra palabra, tal vez entertainment para millonarios.

P. Pero hay artistas que aún hacen arte...

R. Sí, pero no tienen el favor de los medios de comunicación, ni de los museos. En España hay gente interesante, hay pintores notables. Si vuelve la pintura y la escultura, lo que sucederá, España estará en primera fila. Sartre dijo una vez: hay gente retrasada que está por delante.

P. ¿No será usted sartriano?

R. No, pero sucede que Sartre, de vez en cuando, dijo algunas verdades. Sartre es un fenómeno de la posguerra, un profesor que nunca debió ocupar el lugar que tuvo, pero la guerra y el hecho de que una buena parte de la intelligentsia francesa fuera colaboracionista le convirtió en una especie de vedette que nunca debió ser. Y él se volvió loco, a fuerza de creerse vedette. Personalmente -y no soy el único-, nunca consideré que Sartre fuera un maître à penser.

P. Tampoco parece tener usted muchas simpatías por el Mayo del 68.

R. El único aspecto simpático de la gente de Mayo del 68 es que se reían del general De Gaulle y del gaullismo, que en el fondo era un régimen estrecho, mezquino. Por lo demás no hicieron más que abrir la puerta a la mercantilización general del universo.

Todos se han convertido en capitalistas y en controladores del sistema mediático. Los sesentayochistas son quienes ahora tienen el poder. Desde el primer momento me di cuenta de que no eran más que hedonistas que se iban a lanzar a la sociedad de consumo.
P. Pero hubo varios 68...

R. Sí, en Estados Unidos era mucho más interesante, porque era un movimiento anticapitalista, un movimiento un poco ingenuo pero antiutilitarista, se trataba de reencontrar la felicidad, la voluptuosidad, la naturaleza... Estaba Bob Dylan, Allen Ginsberg, era un movimiento de salida del universo material, fordista, había algo noble en ello. En Francia era totalmente glacial, la gente que estaba vendida de antemano, gente como Cohn Bendit... insoportable. Ahora se les ve gordos, viejos.

P. ¿Es usted un optimista o un melancólico?

R. Es necesario un optimismo que sea capaz de absorber el pesimismo, no de esconderlo o rechazarlo, sino de devorarlo, de quemarlo. En la medicina antigua había la idea de que los melancólicos podían ser locos o genios. Los unos quemaban su melancolía y se convertían en genios iluminados por el incendio, y los otros se volvían locos porque la melancolía es pesada y aplasta, es como el petróleo. Es profundamente verdadera esta idea. Ahora estamos en la fase del petróleo y estamos ahogados por el petróleo. La literatura, cuando vuelva, será la literatura de lo grotesco, porque hacer reír ya es curar. Hacen falta dos o tres Rabelais.

Artículo de la publicación digital "Vanguardia" del 01-10-2010
Otro artículo de interés: "El arte actual es un sector de la industria del lujo"  publicado en La Vanguardia de Barcelona el 17-10-2010.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Imágenes japonesas

El arte del papel japonés



Como resultado de la colaboración entre La Llotja de Barcelona y maestros papereros del distrito de Aoya en Japón, los días 29 y 30 de Octubre tuvo lugar un curso-taller de fabricación de papel japonés en el Museu Molí Paperer de Capellades. Acompañados de la directora del museo, Victoria Rabal, los maestros Norito Hasegawa y Shingo Nishimura ayudados por Kanji Nakahara, nos dieron una lección magistral de su conocimiento sobre la fabricación artesanal del papel en Japón. Aquí ahí algunas imágenes.