jueves, 23 de diciembre de 2010

El Humanismo en Michel de Montaigne y Chrétien de Troyes - Trabajo comparativo


El propósito de este trabajo es demostrar que el prólogo de los Essais de Montaigne puede considerarse como una declaración de intensiones literarias y señalar los rasgos humanistas que recoge, comparándolo a su vez, con el prólogo de Le Chevalier de la Charrette.

Premisas

A la hora de comparar dos cosas, ha de cumplirse un requisito lógico aunque suene redundante, y es que ambas han de ser comparables. En este caso estamos hablando de una obra del siglo XII, como es Le Chevalier de la Charrette y de otra del siglo XVI, los Essais. No podemos obviar que el contexto histórico y cultural de ambos autores europeos sufrió cambios a lo largo de estos cuatro siglos. La definición de la realidad será objeto de discusión y reflexión modificándose a la par que el lenguaje, pasando de una visión mítica y por lo tanto, simbólica y feudal, a otra mas racionalista y que en poco más de un siglo, desembocará hacia el final de un sistema y una revalorización de la persona ya no como componente de un grupo sino como individuo.

No obstante, y a pesar de que las motivaciones de ambos autores no sean las mismas, si que podemos encontrar un rasgo común entre ambos escritos: la preocupación por el ser humano. Por una parte, la salvación de la humanidad a través del sacrificio personal inspirado en una cristología teñida a su vez de la mitología celta, como es el caso de Lancelot y por la otra parte, un renovado interés en la naturaleza del individuo a través del auto-conocimiento crítico que acabará conduciéndonos hacia una verdad libre de artificios y prejuicios representado por Montaigne.


Argumentación
Una vez definidas las premisas, pasaré a intentar alcanzar el primer objetivo de este trabajo, es decir, el de demostrar la intencionalidad del prólogo de los Essais para enlazarlo directamente con la segunda parte del propósito de este trabajo, buscar los rasgos de Humanismo del mismo comparándolo con el inicio escrito por Chretien de Troyes.

Michel de Montaigne fue el primero en utilizar la palabra Essais para designar un nuevo tipo de género literario. Si nos entretenemos en analizar su significado, tal como apunta Susana Trias de la Universidad de Venezuela en Montaigne: la identidad como ensayo en la Revista de Filosofía de Maracaibo(1) , la palabra francesa essais viene del verbo essayer con los siguientes sentidos: tester, s’éfforcer, experimer, vérifier, y que a su vez, viene de la palabra latina exagium: poner algo en la balanza, medir. Una declaración de intensión es la declaración de que alguien se propone una cosa en concreto. La de Montaigne no deja lugar a dudas e inicia su obra con una advertencia al lector: C’est icy un livre de bonne foy, lecteur. Il t’advertit dès l’entre,…

Es decir, los Essais son un intento, un esfuerzo correctamente balanceado aunque sin una metodológica concreta, en el que su único propósito es ni más ni menos que: domestique et privee: je n’y ay eu nulle consideration de ton service, ny de ma gloire…El éxito de este “ejercicio” (como dirá Domingo Ródenas en Un libro de buena fe, ensayos) (2) será resultado de la naturalidad y sencillez con la que es escrito.

Y es aquí, en mi opinión, donde podemos encontrar la calidad humanista de Montaigne. Aunque marcado por un tono irónico, el texto es una declaración de sinceridad absoluta. En su afán de justicia no pretende engañar a nadie, lo cual es en cierta forma una muestra de estima hacia el lector sea quien sea. La verdadera estima es gratuita y para todos, sino, se convierte en transacción. Como humanista, respetará a los clásicos y no en vano, a Sócrates se le llamaba “el más justo de los hombres”.

No hay hipocresía, ni pretende alagar u ofrecer un puro divertimento, ni conseguir fama y dinero así como hicieran los sofistas en el pasado.

La época que vivirá Montaigne será una época, como ya dije, de crisis que dará pie a nuevas formulaciones o programaciones culturales donde la duda y el sentido de provisionalidad cobrarán importancia. Los filósofos a través de sus escritos y discursos se encontrarán en una confrontación dialéctica donde el escepticismo (en cuyo círculo podemos incluir a Michel de Montaigne) pondrá en solfa la creencia de una única verdad pasando de la problemática del To on (ontología) a la de la subjetividad humana (gnoseología), es decir, a la pregunta ¿Cómo el yo (pensante) conoce el Ser? Y por lo tanto, un renovado interés en la naturaleza, no en vano, el Humanismo imita a los clásicos griegos y latinos y una de las mayores preocupaciones de los clásicos a partir de los sofistas será la arété o excelencia humana entendida como virtud y la virtud exige la veracidad: Et tout nud. Ainsi, Lecteur, je suis moy-mesme la matiere de mon livre.

Como apunta Domingo Ródenas recordando a Terencio homo sum et humani nihil a me alienum puto , y es el ser humano como objeto de la naturaleza, lo que Montaigne busca estudiar.

Chrétien de Troyes, sin embargo, no se propone un objetivo como el de Montaigne, como dice en su presentación: Puisque ma dame de champagne veut que j’entreprenne de faire un roman, je l’entreprendrai très volontiers, en homme qui lui est entièrement dévoué dans tout ce qu’il peut faire en ce monde…. El vasallo se pone al servicio de su señora y su única motivación es la de complacerla aportando únicamente su buen hacer en la redacción del roman. No son el hombre o la naturaleza el objetivo de su interés, al igual que en el amor cortés, es el como el amante atento siempre a las necesidades y peticiones de su dama. Toda inspiración y valor vienen de ella, el amante vive porque es su dama quien le insufla el aire que respira, el autor escribe porque es su dama quien dirige su mano.

Conclusión

Montaigne da ese gran salto de la creencia al trabajo de reflexión y profundización en el conocimiento del ser humano y se ofrece a sí mismo como objeto de crítica y descubrimiento. Solo puede interesar a aquellos que busquen la verdad mientras que para los demás, no será más que objeto de incomprensión y rechazo. No es pues, una lectura de entretenimiento sino un viaje a la propia naturaleza del individuo.




1. Estos significados aparecían ya en el infinitivo essayer en tiempos de Montaigne. En efecto: en el siglo XVI essayer significaba tratar de hacer algo, experimentar algo, sufrir, emprender, degustar, arriesgarse, jugar. En la literatura de la época la expresión coup d´essai, que designaba la opera prima de un artesano que hubiese recientemente finalizado su aprendizaje, es usada por Clément Marot para referirse a su primer libro de poemas (Cf. BRUSH, Craig B.: From the Perspective of the Self. Montaigne’s Self-Portrait, Fordham University Press, New York, 1994, p. 1.) y el mismo Montaigne la usa dándole el contenido de improvisación (III,9). “Montaigne: la identidad como ensayo” Revista de Filosofía, Maracaibo, Mayo 2003 ISSN 0798-1171
2.Ver presentación de Domingo Ródenas en Michel de Montaigne, un libro de buena fe: Ensayos, Edit. Península, Barcelona pg. 15


Bibliografía :

- De Montaigne, Michel. Essais, Livre I « Au Lecteur », edición virtual disponible en http://www.bribes.org/trismegiste/es1ch00.htm en fecha 18.09.2008


- Ródenas, Domingo, presentación de Michel de Montaigne, Un libro de buena fe: Ensayos, Edit. Península, Barcelona, pag. 14

- Trias, Susana. Montaigne: la identidad como ensayo. RF. [online]. mayo 2003, vol.21, no.44 [citado 12 Octubre 2008], p.45-63. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 0798-1171.

- De Troyes, Chrétien Le Chevalier de la Charrette, Le Livre de Poche, col. Classiques de Poche, 20

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